A día de hoy, Hipócrates.

Pretendemos aunar experiencias de diversos orígenes para fomentar la parte olvidada de la medicina occidental: la cabecera del paciente

martes, 20 de abril de 2010

El documental 'La Luna en ti' invita a un viaje hacia las raíces de la feminidad


Ya lo decíamos: Ser cíclica es algo inherente, inevitable a la mujer. Y, ni mucho menos, sinónimo de inestable. Es una cualidad, calidad que las envuelve y acompaña desde la adolescencia, casi niñez, hasta su liberación o pérdida. Su llegada, la de las reglas, va acompañada de consejos no siempre del todo sabios, de sustos, llantos y alegría porque "ya se es mujer", de vergüenzas, complejos, temores. De cuentas que no se pierden hasta el final, llevadas también por las madres al principio (sospechas terribles); botellas de cava que se abren con timidez ante su falta; fatales lágrimas derramadas en solitario por torpeza…

En este documental, Diana Fabiánová, directora y guionista además de conductora de la pieza, presenta un ambicioso proyecto -de cuatro años de producción- en el que, sobre todo, prima la libertad para sentirse mujer, sin los tabúes ni las etiquetas que acostumbran a adornar a la regla femenina.
La sociedad pretende enmascarar su existencia con toda clase de productos para ocultar 'ese momento del mes'. Las niñas se sienten desvalidas ante su primera menstruación. Las adultas, no menos confusas, buscan todo tipo de remedios ante el dolor y el vaivén emocional que, en la mayoría de los casos, implica el periodo.


¿Y los hombres? ¿Qué piensa la otra mitad de la humanidad? Bueno, ellos también están un poco perdidos. De este modo, poco a poco, la cinta va sirviendo al espectador en una bandeja, con dosis de humor e ironía, qué es la menstruación, qué mitos la rodean y cómo se puede afrontar. Pero, sobre todo, invita a la reflexión al arrojar luz en una parte tan esencial de la raza humana.

Por otro lado, encarando el hecho de la "etiqueta menstrual", como lo denomina la autora, con importantes dosis de humor y autoironía, el documental aborda el tema a través de referencias personales y colectivas, desafiando, de esta manera, las ideas preconcebidas sobre lo que es la feminidad.

Así, el productor del documental, Jerónimo Molero, explicó que "va sobre la menstruación pero contada desde un lado fresco", ya que es "un emotivo viaje hacia las raíces más profundas de la feminidad y la vida" y "una mirada limpia sobre este tabú y cuestiona la realidad social de mujeres y hombres de una forma más profunda de lo que la sociedad está dispuesta a admitir".

El documental 'La Luna en ti' ha sido elegido como uno de los tres finalistas de las jornadas 'Afirmando los derechos de la mujer 2010', dentro del Festival de Málaga. Cine Español en su edición número 13. En concreto, la proyección tuvo lugar en el cine Albéniz el día 19, a las 11.00 horas.

La luna en ti es el debut de Diana Fabiánová como directora y de Jerónimo Molero como productor. Han sido cuatro años, en total, hasta que acabó el proyecto. El canal franco-alemán ARTE entró en la coproducción y por el camino han ido vendiendo el documental a varias TV en Suiza, Bélgica, Austria, Irlanda, Polonia, Hungría… “En Canadá y Australia, entre otros, estamos negociando su venta para cine y TV a través de nuestros distribuidores internacionales Andana Films y Mundovision, y en EEUU se han vendido los derechos de la versión de 53 minutos a Media Educational Fundation para su distribución en el entorno educativo”, explica Molero.

martes, 2 de marzo de 2010

Cine y medicina: ¿poder terapéutico?



La relación de la Medicina y el cine es obvia y es histórica. La salud, su lado negro, la enfermedad, son experiencias de la vida que nos atañen a todos y por ello no es de extrañar su expresión en un modo de comunicación y de arte como es el cine. En la Universidad de Salamanca y en Fisterra encontramos un listado de películas con los temas abordados junto a otros recursos. Los médicos, como no, han sido protagonistas de numerosas películas, algunas recogidas de forma esplendorosa en el libro "Cien médicos en el cine de ayer y de hoy" .
También el cine cuenta ya como recurso formativo y de reflexión para los profesionales sanitarios. El cine puede ser una buena forma de “enseñar” comunicación, bioética… humanización de la salud en definitiva, como dicen en Humana y recomendamos los mismos artículos sin dudarlo:
Existen además varias experiencias docentes para estudiantes y profesionales en formación con el cine para reflexionar sobre temas varios como la Bioética, las adicciones expuestos en la revista bilingüe Revista de Medicina y Cine.
No faltan tampoco bitácoras sobre el tema, como la de Medicina y Cine , donde destripan diferentes filmes además de ofrecernos su video relacionado en la mayoría de las ocasiones.
No puedo evitar copiarles una frase de la película "Iris" , pues tiene que ver con la libertad que proclamamos, la de la mente, manifestada como la creatividad naciente en el arte, en la literatura, en el CINE. "Tan solo hay una libertad que tiene verdadera importancia: la de la mente; y nos da la seguridad, la confianza para recorrer el camino que esa mente, nuestra mente educada nos ofrece"...

Educamos en Medicina, a nuestros alumnos, a nuestros residentes, procuramos hacerlo a nosotros mismos en la formación continuada y, sobre todo, sobre todo, los médicos de familia pretendemos educar -si vale la palabra- a nuestros pacientes. Para darles esa libertad de mente que ofrece el conocimiento, aunque el conocimiento solo no baste y haya que adornarlo con una dosis de "sugestión", "empatía", "convencimiento", "seducción"...Para tomar sus mejores decisiones en salud.
Es por ello que el artículo "¿Puede una película transmitir una idea filosófica?", me llevó a una pregunta todavía no contestada: ¿Pueden tener las películas un fin terapéutico? Y en ello estamos...Ya hay alguna respuesta recientemente publicada sobre la enseñanza a través de peliculas con emoción y reflexión. Teaching through movies in a multicultural scenario: overcoming cultural barriers through emotions and reflection.

martes, 2 de febrero de 2010

Más sobre la polémica de las drogas y la inspiración: Antonio Escohotado

Antonio Escohotado es una figura mítica y eminente dentro de la farmacopea psicoactiva hispánica, tanto en la vertiente de libros como en lo que respecta a conferencias y actos de presencia.

"El prohibicionismo en materia de drogas es -cada vez más- un remedio que agrava el mal en lugar de evitarlo; su vigencia sostiene imperios criminales, corrupción, envenenamiento con sucedáneos y meros venenos, hipocresía, marginación, falsa conciencia, suspensión de las garantías inherentes a un Estado de Derecho, histeria de masas, sistemática desinformación y -cómo no- un mercado negro en perpetuo crecimiento. Los millones de personas que mueren o son encarceladas, chantajeadas y expropiadas cada año en el mundo, y los muchos millones más expuestos cada día a semejante suerte no son un argumento pequeño; súmese a ello la atrocidad de que mueran o yazcan retorcidos por dolores perfectamente remediables un número todavía superior de personas y tendremos un cuadro realista de la situación.

Pero el cambio de esa pesadilla, la ley vigente, no sólo promete evitar de inmediato muchas cosas indeseables como la sobredosis accidental o involuntaria-, sino promover algunas deseables, empezando por la moderación misma. Aunque parezca imposible un mundo sin drogas, hay quien piensa que seria lo idóneo; tiene demasiado cerca la ganda prohibicionista para observar que las sustancias psicoactivas no se inventaron para hundir al ser humano, esclavizándole y mutilando su dotación orgánica, sino para ayudarle a sobrellevar desafíos vitales, mejorando su autocontrol y, en definitiva, su libertad y su dignidad personal.

La guerra a las drogas es una guerra a la euforia autoinducida y delata miedo al placer. El sufrimiento, tan común, coge a todos preparados y no suele exigir pedagogos; pero el placer -especialmente si se presume intenso- demanda una protección, que pedagogos oficiales se encargan de impartir por las buenas o por las malas, normalmente por las malas. Nada más oportuno entonces que recordar el concepto clásico de euforia así como la idea que otras culturas tuvieron y tienen de la ebriedad.

Hacia el siglo VI antes de Cristo, Hipócrates -creador de la medicina científica- recomendaba "dormir sobre algo blando, embriagarse de cuando en cuando y entregarse al coito cuando se presente ocasión". Preconizaba opio para trata la histeria y concebía la euforia (de eu-phoria: "ánimo correcto") como algo terapéutico. Para él, como para Teofrasto y Galeno, las drogas no eran sustancias buenas o malas, sino "espíritus neutros", oportunos o inoportunos atendiendo al individuo y la ocasión.

Durante la era pagana, el vino y las bebidas alcohólicas son las únicas drogas que sugieren degradación ética e indigna huida ante la realidad. Ecos del reproche se remontan al primer imperio egipcio, prosiguen en la vieja religión indoirania y llegan a la cuenca mediterránea como dilema: ¿quiso Dioniso-Baco regalar a los mortales algo que enloquece o algo que ayuda a vivir? Los usuarios de cualesquiera otras droga no interesan para nada al derecho ni a la moral, y cometeríamos un error creyendo que eran escasos. En la Roma de Augusto y Tiberio, por ejemplo, había casi 900 tiendas dedicadas de modo exclusivo a vender opio, cuyo producto representaba el 15% de toda la recaudación fiscal, y el opio era una mercancía estatalmente subvencionada, como la harina, para impedir especulaciones con su precio; sin embargo, no hay patabra en latín para opiómano, mientras se acercan a la docena las que nombran al alcohólico, y ni un solo caso de adicto al opio aparece menciotiado en los anales de la cultura grecorromana. Lo mismo debe decirse de quien usa marihuana, hachís, beleño, daturas, hongos visionarios y demás drogas antiguas.

Las raíces del mundo occidental coinciden con las de otras innumerables culturas en un concepto a la vez profundo y claro de la ebriedad -alcohólica o no-, que en definitiva apunta a un acto de júbilo y abandono, pues -como señalara Nietzsche- es "el juego de la naturaleza con el hombre". Filón de Alejandría, padre de la corriente jónica vincula la palabra griega para ebriedad (methe) con el verbo methyeni, que significa "soltar", "permitir", y define al ebrio como quien se adentra en "liberación del alma". Platón, su maestro, no ignoraba que el ebrio puede caer en patosería, aturdimiento, avidez y fealdad, pero defendió vigorosamente el entusiasmo ebrio como antídoto para aligerar la tirantez del carácter y sus ropajes rutinarios, que suscita la interioridad original y aquella inocencia donde pueden aparecer a una nueva luz las cosas. Como resumiría mucho más tarde Montaigne, "los paganos aconsejaban la ebriedad para relajar el alma".

De ahí que el ideal grecorromano no fuese la sobriedad, sino la sobria ebrietas, la ebriedad sobria que faculta para gozar el entusiasmo sin incurrir en necedades. El sobrio no debe ser confundido con el abstemio, porque el primero es racional con o sin drogas, rmentras el segundo sólo lo es sin ellas; uno puede penetrar en los pliegues de la desnudez, y el otro ha de rehuirlo para no avergonzarse ante los demás y ante su propia conciencia.

Esta constelación se derrumba al triunfar el cristianismo, que no sólo combate los cultos orgiásticos y extáticos de la religión pagana -apoyados casi siempre con drogas de tipo visionario- sino la propia medicina hipocráto-galénica, en nombre de remedios mejores corno exvotos, santos óleos y agua bendita; el saber farmacelógico antiguo,será destruido, y se perseguirá como crimen de lesa majestad la eutanasia, que hasta entonces había sido considerada un signo de excelencia ética. El uso médico, moral, sacramental y recreativo de drogas distintas del vino constituye apostasía, desprecio por la fe verdadera. Los dispersos restos del saber previo quedan al cuidado de curanderos y curanderas, y la persecución de estos focos acabará suscitando una cruzada contra la brujiería, que, por estructura y métodos, es un calco de la actual guerra a las drogas.

Para terminar les recuerdo que Europa recobró la farmacología científica -y libertad para hacer uso de ellas- cuando aparecieron las primeras fisuras graves en la nonolítica unidad de la Iglesia y el Estado, y que desde el siglo XVII hasta el actual concibió las drogas otra vez al modo pagano, confiando en ellas como buenos remedios cuando se usaban sensatamente, y restaurando como orientación Ia sobria ebriedad. Les recuerdo que el afán prohibicionista, nacido en Estados Unidos y promovido por este país al ritmo en que iba alzándose al rango de superpotencia, es una iniciativa de misioneros y círculos puritanos, pensada expresatmente -en palabras del reverendo Wilbur S. Crafts, director del lnternational Reforin Bureau en tiempos de T. Roosevelt- "para celebrar el segundo milenio de égida cristiana sobre el planeta".

La cruzada contra las drogas tenido y tiene el mismo efecto que la crucada contra las brujas: exacerbar hasta extremos inauditos un supuesto mal, justificando el sádico exterminio y el expolio de innumerables personas, así como el enriquecimiento de inquisidores corruptos y un próspero mercado negro de lo prohibido, que en el siglo XVI era de unguentos brujeriles y hoy es de heroína o cocaína. No quebrantaremos el círculo vicioso de la cruzada sin sustituir las pautas de barbarie oscurantista por un principio de ilustración. Las drogas son cosas que siempre estuvieron entre nosotros, que sigen estándolo y que van a continuar así. Dado el clima de alarmismo contraproducente, donde para los jóvenes usar lo ilícito es en parte rito de pasaje hacia la madurez y en parte coartada que sugiere declararse irresponsable, nuestra alternativa es excitar un consumo irracional de productos adulterados, o apoyar un uso informado de sustancias puras.

Demonizar las drogas sólo nos ha hecho más inermes, más crueles para con nuestros semejantes y más idiotas en sentido original, ya que idiotés nombra en griego clásico a quien delega indefinidamente en otros la gestión de aquello común, y por tanto suyo. No ya nuestra salud sino la de nuestros hijos y nietos pende de que recobremos su empleo como reto ético y estético personal -atendiendo a la aventura de libertad y saber allí subyacente-, sin desoír su valor como lenitivo mejor o peor para partes difíciles del vivir y vidas amargas. A mi juicio, sólo así podrán renacer en este campo un sentido crítico y una mesura dignos de su nombre, que fueron regla antes del experimento prohibicionista."
Antonio Escohotadoescritor y profesor de Filosofía (la persona que más sabe de drogas en España)

"El Pais" - 16 de Julio de 1994

miércoles, 27 de enero de 2010

Antonio Vega, un ejemplo... para dejar la droga

Antonio Vega, para muchos un músico ejemplar, un compositor como pocos, el autor del 'himno de la movida', La chica de ayer... en fin. Antonio Vega fundó Nacha Pop en 1978 junto a su primo Nacho García Vega, guitarrista y cantante, el bajista Carlos Brooking y el batería Ñete, y dos años más tarde publicaron su primer álbum, que incluía la célebre 'Chica de ayer', una composición suya.Después de siete discos, Antonio Vega inició en 1991 su carrera en solitario con 'No me iré mañana', aunque Nacha Pop regresó a los escenarios el pasado año, con una gira veinte años después de la última efectuada por el grupo

En todos lados han pasado de largo sobre el motivo real que se lo ha llevado por delante, la droga. Han hablado de su problema, de no saber llevar la fama, de su refugio en la música... eufemismos todos por no decir la verdad. Era un excelente músico pero un yonki, y la heroína se lo ha llevado por delante. Le ha quitado 30 años de vida a él, y tres décadas de disfrutarlo a su familia y amigos.


domingo, 17 de enero de 2010

Sones


Sones para el espíritu

Ni escribir la vida

ni recitar la muerte

Sones para el alma

lunes, 4 de enero de 2010

La intuición por Mary Lola Pasquín

El hombre vive en evolución constante en todas sus manifestaciones. Al querer buscar normas que rijan el comportamiento, se encuentra que estas no son verdad absoluta e inmutable, sino verdad resultado o consecuencia del momento en que se viva y con elementos que se repiten invariablemente: el hombre nace, es niño y madura y envejece dentro de una línea igual en todas partes, en todo tiempo.

En la búsqueda de la verdad nos guían dos elementos: la información y la intuición.


La intuición nos hace ver en un instante la línea de la verdad que perseguimos y que datos nos son válidos aun antes de analizarlos.


La intuición es mayor cuanto mayor es la verdad que se vive, por lo tanto es original. Va unida a la imaginación no emperezada por un ambiente.

La intuición busca la información, bucea constantemente de una forma instintiva. Las personas intuitivas viven en estado de alerta de forma constante, forma su naturaleza, su ser. Siente que vive o vive en este sentir.

La intuición se manifiesta al principio con más fuerza y quizá se adormece con los años. En la madurez, cuanto se llega a la máxima plenitud, lo mismo que la vista nos aleja los objetos, nos obliga a verlos “a vista de pájaro” en conjunto o sin mirar, cerrar los ojos y analizarlos hacia dentro, en profundidad. Entonces se tiene conciencia de haber alcanzado un peldaño más en “esta escalera”, en esa búsqueda, sin el que no se puede pasar al siguiente, pero desde el cual parte el niño, el joven, sin volver atrás jamás.

Es la intuición plena manifestación de uno mismo y responde a la sinceridad con que se percibe el equilibrio y orden de la naturaleza, del vivir. A veces puede expresar la verdad que siente, puesto que es anterior al análisis.

En el conocimiento del hombre, la intuición es fundamental ya que el hombre al final se resiste a todo análisis.

La intuición hace percibir al poeta los elementos paralelos de lo que somos y nos rodea e intuye la forma de expresarlo jugando con las palabras, el orden, el tiempo.

La intuición hace sabio a un niño.
La intuición hace humilde a un sabio que intuye a través de su saber todo lo que no sabe.
La intuición lleva a la mujer a manifestarse en la plenitud de su ser.
La intuición va enseñando a la madre a ser madre.
La intuición nos hace saber lo que en la vida tiene sentido.
La intuición nos lleva a bucear en la historia el sentir de otras generaciones.
La intuición está en el hombre más puro y es universal. Una maravilla de “la Creación” en el hombre.

martes, 22 de diciembre de 2009

Una chispa de bondad 2009

Avanzan los hombres en soledad anunciada.
Virus, prión, psitrón, energía
elemental transmitida (mental),
carrier de tristeza.
Niños mecidos al son de horario laboral,
adolescentes vacuos de horizonte y rumbo,
mujeres, hombres del sí al no para siempre,
en la cuerda floja emocional
reparan desamparos a cañonazos.
Mayores, ancianos, viejos: vocablos
de aislamiento en tendencia
colecta de la propia pervivencia
-ausencia de amigos, familiares, congéneres-
de enfermedades varias, de vaciarse la mente
- marco con pintura fugada-
Guarderías, colegios, instituciones, residencias
abandonos políticos, conciencias aplacadas.

Los ojos se han cuajado de niebla.
Y no ven.
El rugir de la locomotora a lo lejos
sugiere rutas, caminos resueltos.
Apenas el mundo loco muestra
Diablos, mal perverso ¿existe?
Llama a las puertas de todos con siluetas peregrinas,
Úrsula, cocaína, envidias,
anónimos de acciones ávidos de lucro, ¿usura?
Asalta en labores medradas, formas de trato,
sexo al alcance la mano despojado
de identidad, malicia, rubor, ternura.

Si saltara la chispa de mi jardinero
brincarían Navidades cotidianas
Amores recorrerían bosques humanos
Avivarían incendios de querer llano.
En el jardín de Rilke, melisa y anís estrellado
destaca el albor, frontera de mañana
imperceptible, fugaz, ranura del alma.
No prende, no arde esa chispa de bondad
¿el Niño la encenderá, hoy, el día de Navidad?