A día de hoy, Hipócrates.

Pretendemos aunar experiencias de diversos orígenes para fomentar la parte olvidada de la medicina occidental: la cabecera del paciente

miércoles, 8 de septiembre de 2010

The Meaning of Life

El significado de la vida...o propósitos para la vida. Tranquiliza el espíritu, anima y da sensación de equilibrio.¡Me encanta!


domingo, 29 de agosto de 2010

La vida sin tacones


...y desde una silla de ruedas...al menos de forma temporal y con muletas. La verdad, una desesperación. Dependiente para todo, excepto para pensar, esperar y por supuesto, desesperar. Además, la vida no está organizada para los que llamamos minusválidos. Y la realidad no es como se pinta, con todo accesible. Te toca, y claro, ni sitio para aparcar mientras te dura el mal, pues la placa no existe ( y eso que te llevan, pues como digo, es temporal). Si te llevan, que parece que el resto está más apesadumbrado que tú ante una posible cojera ¿de por vida? Menos mal que la ausencia de escayolas, heridas y demás permite una presencia en el sol y poderse meter en el agua de esas maravillosas piscinas que posibilitan una pseudorehabilitación. ¡Y aquellos que siempre te posibilitan la felicidad! Gracias.

Los escollos, pues todos. Desde ir en la silla de ruedas y a mitad de camino encontrarte con el poste de la luz que impide el paso de la silla, con el tremendo escalón que ocasiona que la silla a la que llevan a remolque por en medio de cuestas e irregularidades del suelo-que, por cierto, hacen que las muletas resbalen- no puedas pasar y tengas que recurrir a tu pata sana para no acabar volcada en la calzada por la que los coches circulan y solo pegan bocinazos si encuentran dificultades a su paso. Por no decir de los "obstáculos" puestos por el ayuntamiento, que no carritos de coches, ni sillas de inválidos. En fin, que es vivir una odisea.
Bueno, pero como en el Museo Picasso de Málaga...te encuentras excepciones que te tratan de cine.
Además la gente no ve. Es el mayor descubrimiento, ni capa de Harry Potter, ni conjuros mágicos. No hay más que ir en una silla de ruedas, para que no te vean, no se está a la altura. Quiero decir, de la vista de la gente.

Otra cosa que descubres, tras estar muuuuuuuuuuuuuuuucho rato en compañía de los infatigables que están siempre a tu lado (las muletas, la silla, el libro...maravilla de Rojo y Negro, quien cristalizara de nuevo) es nuevas perspectivas...de tí misma.

Hay que buscarse un amante

...es el título de un artículo subido por Soledad y publicado por Jorge Bucay, psicodramatista y terapeuta gestaltico argentino, famosos por sus libros de autoayuda en forma de cuentos, muchos de ellos que llegan fácilmente, otros con un toque empalagoso.
En cualquier caso, esto de buscarse un amante tiene su gracia, por lo aparentemente escandaloso y provocador. Os invito a leerlo sin desvelaros su final.
¿Os atrevéis a tener un amante? ¿Lo tenéis ya?

miércoles, 28 de julio de 2010

De glamour y otras historias

Ya sé que os reís de mí por esas cosas que digo, que si lo único que finalmente queda es la estética, pero si, Estética con mayúscula, diferente de esa estética constringente del día de hoy que anula bellezas y coarta personalidades. Platón lo decía: lo bello es difícil.La belleza une el esplendor con la proporción y la armonía en un amplio sentido de la palabra y probablemente cambiante con los tiempos. Y la armonía no se limita al orden de lo estético sino que se simultanea con lo ético, con el alma bella del romanticismo. Hemos perdido mucho de esto ahora.

Pero sí. ¡No hay que abandonarse! Que tiene que ver con aquello de ver la vida en rosa o no. Y léase el artículo al que lleva el enlace, que aunque miope a tope como soy, para eso de los colores no hay más posible graduación que la del ánimo...y ya sabéis, el glamour para ello, fundamental, clave, necesario, vital. Y para no abandonarse, nada mejor que un par de consejos de Imagen y más, el blog de mi amiga Carmen, con su filosofía del menos es más, aunque a veces no compartimos algunas ideas, con mi barroquismo, experiementación o hasta dejadez. También lo de no dejarse tiene que ver con cuidar nuestro cuerpo. Somos lo que comemos, somos lo que nos movemos, somos lo que pensamos y somos lo que sentimos, todo en uno, sin diferencias artificiales entre cuerpo, mente, alma, espíritu. Y como dice Muñoz García en Cine y misterio humano, lo corpóreo se confirma como lugar de manifestación de una intimidad personal.

Glamour es atreverse a cruzar el Atlántico con más de de noventa años, como Graciela Palau de Nemes, poder dar una conferencia, "tomar", que aprendió de niña en Cuba un ron con coca-cola, o como la vimos tres mojitos tras su llegada a nuestra tierra. Y sin que se le moviera un pelo del moño.


Glamour es tomarse una leche merengada en el Espejo. Y disfrutar de ese instante de recogimiento frente al dulce cremoso.

Más glamouroso es cenar con las amigas al son de temporada con las risas incorporadas ante tanta chaladura, con ese cava o vino espumoso repleto de oro que nos gustó tanto. Unas con tacón y otras, rompiendo el santo y seña de la noche, sin ellos. Sí, que lo decía Oscar Wilde, solo quien carece de fantasía no encuentra razón alguna para beber champán. ¡Es por esto que me gusta tanto!
Y esta es la segunda cena, la primera en Velazquez 40, sita en dicho lugar con ese cocktail de ostra al gin tonic que nos da ganas de volver ¡ya! La segunda, al cabo de los meses, en La Cruzada, sitio de pedigree donde Alfonso XII llevaba a sus queridas...y el resto de los aristócratas también.




Y ¡ese desayuno de parador bajo el calor de la Extremadura estival! En esa casa preparada para el frío y el calor, restaurada de Villagonzalo, con mi torre esperándome cada vez...de nuestros amigos esperándonos cada vez.





Y las incipientes copas con las hijas... al ritmo frenético de compras, risas, amores y ligoteos. Eso sí, en Torrelodones existen los mojitos sin alcohol, para abstemios o los que tengan que conducir.



Y disfrutar de la Roja en compañía de niños y grandes preguntándose la causa de tanta alegría sin par, hasta en los
que el fútbol nos trae un poco al pairo. Y por supuesto, seguir la historia de Iker y Sara .






Glamour es disfrutar de ese destello de pequeñas y grandes cosas que nos rodean en la vida, especialmente de la buena compañía y a ser posible en un entorno, que ya puede ser lo sencillo que sea, pero que tenga ese encanto especial de las cosas bonitas. Como este sonido del agua bajo el calor de mediodía en Úbeda, Jaen.




Placer tradicional: copa de leche merengada

Haciéndole un guiño a los recuerdos de mi infancia, en concreto a los gustos de mi padre, pido leche merengada. El Café del Espejo está como siempre, invitando en su pabellón de verano a disfrutar de lo que un día fue Madrid y sigue siendo.
Servida en copa, como helado de tres bolas salpicado de canela...toque de ese que nunca dicen que es de los gustos de Eros o de los que desatan el habla. Hundo la cuchara en la cremosidad casi nívea con deleite, mucho calor, gula.
Diviso a los camareros con su chaleco de smoking y pajarita yendo de aquí para allá, con cierta parsimonia; las parejas de edades varias con copas de cerveza, gin-tonic o café para amainar la sed e intercambiar lo que se han dicho tantas veces. Los grupos de amigas se decantan más por granizados de limón u horchatas.
Seis de la tarde en julio: mucho calor. El camarero refresca con la manguera el suelo agobiado de polvo. Entre el verde de los árboles de Recoletos (¿en peligro?) y las plantas en seto aparece artificialmente un paraíso que separa ese lugar recóndito del ritmo de la calle. El tráfico parece retumbar a lo lejos y unas carcajadas rebotan en mi espalda.
Pierdo mi soledad con la compañía.

lunes, 12 de julio de 2010

Einstein y la crisis


Podríamos tomar nota para muchos aspectos de nuestras vidas.

viernes, 11 de junio de 2010

Fidelidad. O infidelidad.

Fidelidad. O infidelidad. El tiempo se nos llena de las infidelidades de otros, famosos en general, allegados en particular. Uno mismo, quizás.
A mano, a la vista están supuestas pruebas fehacientes de tórridas historias que revelan el desvelo de algunos profesionales en mostrar intimidades que de ellos mismos no enseñarían. En la peluquería, en el trabajo, en la familia se pregunta si te has enterado de lo último ocurrido, que si has visto las fotos de..., que si será verdad y no se cuantas otras cosas. Y gastamos o disfrutamos nuestro tiempo en vivencias totalmente ajenas que sentimos como propias.Todo esto me lleva a una serie de reflexiones.
Primero: ¿Por qué a la gente le interesa tanto este tipo de historias haciendo millonarios a unos cuantos?
Segundo: ¿Será verdad que envidiamos estas situaciones y por ello son de sumo interés?
Tercero: Nuestra cultura, de influencia judeocristiana, ¿estará errada en cuanto a su concepción de las relaciones hombre-mujer?
Cuarto: ¿Qué es la fidelidad? ¿Y lo contrario?
No trataré de dar respuestas que desconozco, pero voy a esbozar algunas ideas al respecto.
Cuando alguien conoce a una persona y se inicia una relación de amor, lo primero que se plantea no es "te voy a ser fiel". Entendiendo por ser fiel el hecho de no tener amoríos con otro. Con esto incluyo, naturalmente, la relación carnal. Desde luego, cuando uno se casa por la Iglesia, es lo primero que te recuerdan. Todos conocemos la fórmula "Prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad todos los días de mi vida (o hasta que la muerte nos separe)" Un amigo mío dice que todos esos días son muchos días. Y tiene razón.
Sin embargo, se sobreentiende en la mayoría de las parejas, casadas o no, que es una consecuencia natural, un acuerdo mutuo...hasta que se rompe. Y creo que es así. Cuando uno está enamorado, la otra persona es el Universo. Sobre todo al principio, el diario se llena de posibles besos, el pensamiento no se centra sino en el próximo encuentro y la vida gira en torno a los amantes. Es un vértigo, un carrusel en el que no hay tiempo ni espacio para un tercero. En esta primera fase puede ocurrir que los dos no estén en absoluta sintonía y eso es percibido por el otro como "que no le hace suficiente caso" o por los de fuera como que "uno está más colado que el otro". Si alguno de los dos es muy exclusivista, celoso o muy independiente se llega a la ruptura.
A medida que la pareja evoluciona, se proyecta hacia el exterior. No se puede hablar de tiempos, pues varía con la idiosincrasia del par. Algunas se proyectan desde el principio, tanto que al final descubren que no tienen nada en común; otras, nunca llegan a hacerlo, por excesiva exclusividad, por mucho mundo interior. A mi entender, esta proyección afianza la pareja, permite la evolución de cada individuo y aporta nuevos elementos enriquecedores. Es una relación compleja entre el "yo" individual, el "nosotros" y el resto del mundo.
Cada "yo" se desarrolla personalmente influyendo en ello el carácter, el trabajo y la huella de las distintas vivencias que, aunque comunes, son distintamente percibidas. Esto modela una forma de ser, de pensar, de asimilar que es llevada a la pareja positiva o...negativamente. (No es por todas las mujeres positivamente asimilado que su marido realice viajes de negocios con su simpática secretaria, que además mide 1.70, rubia y escultural. Y ya sin exagerar, que el marido llegue siempre tarde por el trabajo y ella llegue siempre puntual al domicilio común, a pesar del trabajo, porque otros deberes la esperan). Y, aunque el punto de vista de ellos no lo conozco tanto, me consta que hay muchos que no terminan de asumir el éxito profesional de su compañera, no les gustan "sus" cenas de amigas o empresa y les fastidia llegar a casa y estar solos y/o ocuparse de otras tareas asignadas a las engañadas "superwoman". Esa forma de ser, esas metapreferencias pueden cambiar y ese nuevo"tú" aparecer de forma no esperada creando una nueva ilusión, unas nuevas ganas de vivir...y hablando de ganas de vivir, esa es una de las razones de la pérdida de identidad...el no reír juntos, el no disfrutar juntos del momento, el olvido del carpe diem en pareja, desde el entretenimiento al sexo.
Pensando en positivo, las experiencias de cada uno pueden ser origen de un enriquecedor intercambio que mantengan el amor y la estabilidad de la pareja. Este diferente madurar, el conocimiento de otras personas, la falta de flexibilidad, el agotamiento, las interferencias naturales de la vida como son los hijos y un montón de circunstancias más son las que pueden llevar a necesitar o, simplemente encontrar un nuevo "tú", más afín al presente.
Para mí, sería infinitamente triste que llegara un momento así. Pensar que no he sabido enamorar cada día, pensar que es una ruptura real, del corazón, del futuro...No sé si podría luchar contra ello, iniciar la reconquista.
Y si fuera yo la que encontrara un partner...Aunque no estoy mal del todo, ¿quien me quiere a mí con cuatro mochuelos detrás? Hablando en serio, tendría la misma pena. No podría ser igual al amor que tengo ahora. ¿Sería capaz de restaurarlo?
Hasta ahora no me he referido al simple encontronazo sexual que abunda en nuestra sociedad actual, que para muchos es lícito aunque es fuente de muchas separaciones pero que, hasta cierto punto es perdonable (no sólo para el otro sino también para mí). No quiero jugar el papel de la mujer que perdona todos los deslices del marido. O la que se mantiene en un doble juego para entretenerse. Por suerte o desgracia, papel salvador de matrimonios, hasta hace unos años especialmente sostenido por la mujer ( por motivos económivos también), mantenedor de infidelidades de corazón y de sufrimiento de ellas. Supongo que en muchos casos, se conseguiría el bien de los hijos, en otros hasta sería peor.
En cualquier caso, las circunstancias son propicias para este tipo de infidelidades. La consecuencia más temida-los hijos- es controlable y las enfermedades-teniendo un poco de cuidado- también. ¿Por qué no aprovechar la ocasión si esta se presenta? El deseo, el amor o el miedo al habitual, la propia seguridad-inseguridad, el respeto a sí mismo y a la pareja, la moral y las consecuencias del devaneo decantarán la elección.
Terminando esta breve disquisición, no quiero dejar de apuntar el terrible sufrimiento que producen las infidelidades. Sufre el que las comete- a no ser que sea muy bruto- por el cargo de conciencia, por la ruptura, por los hijos; sufre el traicionado, obvio para todos; sufren otras generaciones: los padres, los hijos; y sufren incluso los amigos. Hasta los trabajos y los hobbies se resienten.
Rodríguez Sampedro dice en uno de sus libros que Eros tiene innumerables rostros. La flexibilidad en permitir que se desarrollen las distintas facetas de cada uno, sus posibles distintos amores; la comunicación y el respeto y el amor creo que son claves para permitir una convivencia dichosa y duradera
. Y si es "hasta que la muerte nos separe", tanto mejor.