A día de hoy, Hipócrates.

Pretendemos aunar experiencias de diversos orígenes para fomentar la parte olvidada de la medicina occidental: la cabecera del paciente
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lunes, 4 de abril de 2011

Las adicciones, a través del cine

Este ciclo que se celebra en el CosmoCaixa de alcobendas  intenta analizar los procesos adictivos a través del cine, donde se han visto reflejados en numerosas ocasiones. Mediante extractos de películas conocidas, un experto desgranará los mecanismos de estas enfermedades.
Conferencia

El gran pecador
30/03/2011
ALCOBENDAS (MADRID)

Conferencia
Lunas de hiel
06/04/2011
ALCOBENDAS (MADRID)

Conferencia
Asfixia
02/03/2011
ALCOBENDAS (MADRID)

Conferencia
Días de vino y rosas
16/02/2011
ALCOBENDAS (MADRID)

Conferencia
Trainspotting
26/01/2011
ALCOBENDAS (MADRID

viernes, 18 de marzo de 2011

Las estrellas de África van al cine y aprenden/enseñan educación para la salud

"Una sala de cine puede ser la vida de un barrio" es el lema del cine Wemtemga, en Uagadugú. Alejados del centro de la capital de Burkina Faso, unos 200 espectadores asisten a la proyección de los tres primeros capítulos de Los tres reyes de Malí, una serie de televisión de gran éxito, ambientada en el siglo XVIII. En este cine, el patio de butacas no tiene butacas, sino bancos metálicos, de color azul claro, al aire libre. Desde el asiento se ven las copas de los árboles, y miles de estrellas decoran el cielo africano.
El cine es además una herramienta educativa en África. Cinetoile, un programa de la Unión Europea y del Gobierno de Bélgica que lleva las películas hasta las aldeas más remotas de Burkina Faso y otros países limítrofes, busca no solo descubrir el cine a personas que jamás se han sentado frente a una pantalla, sino enseñarles hábitos de higiene o el uso del condón a través de pequeños anuncios previos.

En esta aldea sin luz ni agua corriente (lo habitual en Burkina Faso), destartalada y donde los cerdos corretean a su aire junto a la gente, hoy ha llegado el cine por primera vez.

Médicos generales en el cine



Reconozco la grata impresión que me dejó en su momento la serie de televisión norteamericana Marcus Welby, despertando incluso mi temprano interés por la profesión médica. Narraba la vida diaria de un médico veterano de la antigua escuela, próximo a sus pacientes, que sufre un infarto de miocardio y se ve obligado a aceptar la colaboración de un médico mucho más joven y con ideas renovadas, más técnicas pero menos humanitarias.
Esta es la primera serie televisiva sobre médicos generales o de familia, que permanece en mi memoria. Pero antes y después se llevaron a la pantalla grande las vidas y andanzas de médicos y cirujanos, de práctica general y especializada, rurales y urbanos, hospitalarios y extrahospitalarios, investigadores y clínicos, reales y ficticios, en la paz civil y en el campo de batalla. Baste recordar ahora Sinuhe el egipcio (1954), Doctor Zhivago (1965), The Doctor (1991) o Las confesiones del doctor Sachs (1999).

Si nos centramos en nuestro tiempo presente, comprobamos la existencia de series originales que giran en torno a la medicina y los médicos, mayormente del ámbito anglosajón, que han impulsado remedos, Hispania incluida. Esta realidad suscita lo siguientes comentarios sobre series médicas hispanas y sus referentes norteamericanos. De nuevo vuelve a repetirse una carencia –o un complejo– que parece impedir la originalidad patria, dando paso al remedo con impronta propia que generalmente empeora el producto. Sucedió con Farmacia de guardia a imitación de otro título: Juzgado de guardia. Claro que habrá quien discrepe y le otorgue a aquella los máximos elogios.

Así, la serie hispana Doctor Mateo es considerada una adaptación de la británica Doc Martin. Y aprovecho aquí un comentario ajeno: la premisa es la misma, un superespecialista de prestigio en la gran ciudad que –por llegar a tener “pánico” a la sangre– acaba en un pueblo costero, en el que veraneaba de niño; allí espera tener menos presión y, a pesar de su agrio carácter, llega a desarrollar su lado más humano.

En la estadounidense Everwood también se parte de un gran cirujano de la Costa Este que se traslada al Oeste, pero en su caso a un pueblo que ya tiene un médico general, pero muy quemado; su protagonista, el Dr. Andy Brown, tras el fallecimiento accidental de su esposa –de lo cual se siente culpable– se marcha a un pueblo de Colorado que lleva el nombre de la serie.

Por otra parte, en el caso de la celebrada Doctor en Alaska (Northern Exposure) el punto de partida es opuesto (también me aprovecho de lo ajeno) y más creíble: un médico joven, el Dr. Joel Fleischman, quiere ser un especialista en una ciudad de prestigio pero se ve obligado a trabajar en un medio agreste como contrapartida a la beca de estudios que se le concedió. Su experiencia puede verse como una buena forma de formación y de conocimiento del primer nivel asistencial, fundamental y necesario.


Poco cabe decir de la hispana Médico de Familia, serie con aire de modernidad que trata de las actividades profesionales y vitales de un joven médico, supuestamente de familia, poco creíble, distanciada de la realidad, con guiones realmente endebles. Si bien podríamos considerarla original, por la imposibilidad de toda comparación exterior, dada las peculiaridades de la atención primaria hispana, no creará escuela y, por ello, no habrá de ser imitada fuera de nuestras fronteras. Quienes ejercen en un centro de salud no habrán podido verse reflejados en semejante bodrio televisivo.


Pero pensemos en positivo. Seguirán haciéndose buenas películas de cine y series de TV sobre médicos y pacientes. No sé si sobre médicos de cabecera, que quizás hayan perdido atractivo, transformada su realidad y alejados del aura de romanticismo de antaño. Lo que sí es seguro que el dolor humano nunca será erradicado y que el alivio de la ciencia médica, por mediación de los agentes activos de salud, será tenido en valor y servirá de inspiración a los guionistas cinematográficos.

jueves, 13 de enero de 2011

La vida, la muerte y la salud en medio

Conferencia de Leonor García en Cine con y para pacientes.
Enfermera CSU de Santa Hortensia
Con emoción incluida.


La salud como en los guiones cinematográficos seria el nudo entre el inicio y el desenlace. Su alteración o pérdida establece un antes y un después. El cine y sus creadores se aproximan a este tema con diferentes puntos de vista, cómo nos Influye la enfermedad y como resolvemos el desenlace/despedida final.

La visión de los personajes, pacientes, usuarios, que nos visitan en este trabajo representa una fotografía,-radiografía- con cientos de guiones. Después de cuidar sus problemas durante 20 años quiero centrarme en ese manejo de los hechos vitales, pequeños, grandes, siempre en el terreno de lo íntimo y de despedidas definitivas en consulta y en su domicilio de cuna cama.

Las despedidas, los distintos rituales del acercamiento a la muerte y como lo resuelven las diferentes culturas es algo muy reflejado también en el cine y han sido tratados todos los actores que lo integran, incluido el duelo posterior.

Hay una Autora que para mi refleja muy bien en su cinematografía la expresión de todo lo que digo:

Isabel Coixet:
La vida secreta de las palabras. Aislamiento en una plataforma petrolífera y de produce el cuidado de un gran quemado y la relación que se establece entre la enfermera y el.

Mi vida sin mí. Diagnostico de enfermedad Terminal. Diferentes formas en cuanto a la comunicación. No se lo dice a ningún miembro de la familia y piensa en la vida de los que se quedan y la relación con ellos una vez que ella no está. Seguir con vida en el pensamiento de los que se quedan. Descubriendo el placer de vivir y de las cosas que quedan por hacer antes de morir.

Amador. Punto de vista de una cuidadora asalariada y la sorprendente coincidencia con la familia en la resolución de la muerte- vida -prolongación.

Biutiful de González Iñarritu la define como un réquiem. Habla muy bien de la tragedia de la muerte; la ultima que he visto esta en cartel. Diagnostico de nuevo de una persona Terminal. Toca muchos más temas pero sobre todo destaca la preocupación de que el recuerdo, la memoria, de los que se quedan aquí al irse él, no se pierda, perdure.

Que le recuerden que como dice el poema de Ángel González:

Muerte en el olvido

Yo sé que existo

porque tú me imaginas.

Soy alto porque tú me crees

alto, y limpio porque tú me miras

con buenos ojos,

con mirada limpia.

Tu pensamiento me hace

inteligente, y en tu sencilla

ternura, yo soy también sencillo

y bondadoso.

Pero si tú me olvidas

quedaré muerto sin que nadie

lo sepa. Verán viva

mi carne, pero será otro hombre

-oscuro, torpe, malo- el que la habita...



Muchas gracias. Amemos el cine y nuestra profesión.
                                                                                                                Leonor

domingo, 9 de enero de 2011

Dos películas para una vocación: logopedia

Estas dos películas, ambas basadas en hechos reales, nos hablan de dos personas con verdadera vocación, con amor a sus pacientes y con tesón para superar y comprender los obstáculos que supone el hecho de mostrar un nuevo camino de curación a personas con importantes limitaciones. Una, el rey Jorge VI - imposible pensar que un rey no sepa y no pueda hablar, y otra Helen Keller, niña que nació sorda, muda y ciega -probablemente como consecuencia de la rubéola padecida por la madre en la gestación- que fue educada y enseñada a utilizar sus sentidos restantes para comunicarse con el mundo y llevada a ser persona.
Ambas películas hablan también de una confianza mutua entre el paciente y el terapeuta, la confianza de uno en la capacidad y dedicación del otro para ayudarle a salir del problema y la confianza del que trata en que su paciente puede salir del problema, un "Yo creo en tí" cualquiera.
Hablan también de ese grado de implicación del profesional que supone la asertividad, esa capacidad de generar convicción en lo que se está haciendo.
Hablan las dos de tesón, de mucho tesón, paciencia, dedicación, tiempo, constancia, perseverancia, firmeza, asiduidad, lealtad y ahínco. Por parte de paciente y terapeuta.
Brindan las dos una perspectiva de la capacidad de autosuperación. De esa superación del que se ve cada día que camina un paso. Ya dijo Confucio que el principio de cualquier camino empieza siempre con el primer paso. El rey Jorge cada día puede gritar más, puede expresar sus ideas, puede llegar a dar un discurso en un momento crítico de la historia de Inglaterra y del mundo. Helen llega a comportarse como una niña, como una mujerque sabe relacionarse con el mundo y convertirse en algo que parece fácil y natural, en una "señorita", concepto obsoleto, pero que cuando se ve la película se entienden las mínimas normas de educación y convivencia.
Ambas películas nos cuentan una historia de amor.

viernes, 24 de diciembre de 2010

VIVA EL ROLLO (DISCOS NO RADIABLES)

Texto de Roberto Sánchez
Fotografía de Mar Sacristán



Acudí a una ceremonia en la que la oficiante era una cura. La cura iba vestida de negro, por lo que de inmediato supe que no se trataba de un cura ni de un médico, que irremisiblemente van de blanco. La cura, lejos de pertenecer a la Iglesia o al Colegio de Médicos, pertenecía a la humanidad. Por eso, se trataba de una cura de humildad o de Betadine.

Me senté y se me ofreció un vaso de palomitas y un bol de coca-cola. Aquel hecho estaba acorde con la inversión que significaba aquel acto respecto a lo establecido. Hasta donde yo sabía, los médicos nunca te miraban a los ojos ni te leían los labios ni el alma, sólo tocaban las barrigas con las manos frías y siempre tenían prisa, lo que empeoraba más aún si se les atascaba la impresora. En un Centro de Salud se acaban los espéculos o el papel para enjugar las lágrimas de un paciente y no pasa nada, pero se pierde el papel con el que se hacen las recetas y se monta la de San Quintín.

Pero esta cura parecía levitar sobre los fieles, estar por encima del bien y el mal, resucitar al tercer día según las escrituras. Parecía una sherpa, una gurú, una curandera. Te llevaba de la voz a salas oscuras en las que uno aprendía a ser hombre. Qué tendrían que ver, pensaba yo, aquellas historias que me hicieron soñar la vida que soñé, con las obligaciones (contr)actuales, absurdas, del IRPF, de purgar los radiadores o de pelar la fruta.

Yo era un kamikaze de los sueños. Quería conocer la verdad en su estado más universal. Me parecía una mezquindad por un lado llegar sólo a la mía, trabajo que ya había realizado hace tiempo y por otro, creer que mi verdad era una verdad válida para explicar el mundo. He visto tanta gente obcecada en la suya propia, que se quedaba tan lejos de la verdad en estado universal, que no puedo menos que dudar de la mía propia.

Desde que me he convertido en un kamikaze de los sueños, hago lo que sea por conocer la verdad, y ni como ni duermo ni vivo.
Como mal; de cualquier manera. Desde que fui a Asia, y vi que allí la gente también respiraba y realizaba las funciones vitales, como arroz sin parar.

Por este motivo, creo que en este acto estaba teniendo el delirio de estar inmerso en un Arroz (Road) Movie. Porque mis sentimientos transitaban de un lugar a otro de mi cerebro por carreteras secundarias y de (hos)pe(d)aje (que viene a ser lo mismo que por (m/h)oteles de carretera).

En un momento en el que me recompuse (descomponerme era casi imposible por el arroz) y pude salir de mi cerebro, observé que la sala de espera del Centro de Salud se había convertido en una prolongación de mi domicilio. Entonces me di cuenta de por qué a aquellos médicos jóvenes les llamaban residentes y a lo que hacían, hacer la residencia.

Los sitios en los que hay frigoríficos se convierten inmediatamente en habitables. En un descuido vi una puerta que se abría y vislumbré al fondo un frigorífico. Entre un plato de arroz con atún (por ese detalle supe que también se trataba de mi casa) y una bandeja de canapés de salmón ahumado (yo veo una loncha de salmón ahumado en un Centro de Salud y sé que la industria farmacéutica anda cerca), había una vacuna contra el neumococo. La vacuna del neumococo se debatía entre el proletariado y el capital. El neumococo siempre ha tenido avidez por los pobres. El neumococo como el virus del papiloma desde siempre han sido muy clasistas.

Andaba algo confundido pues, acerca de la procedencia del lugar que acogía aquel acto. Quizá es que lo público se había manifestado en toda su expresión y por una vez me sentía en una instalación pública como en mi casa.

Empezaron a desfilar por el púlpito de la cura una serie de personajes que me hicieron dudar acerca de que me encontrara en un Centro de Salud. Lo que más me despistó es que se expresaron sentimientos, porque yo, como médico residente de Medicina Familiar y Comunitaria, era consciente que eso había quedado fuera hacía tiempo ya de la Medicina. Una vez a una mujer, que venía a por la baja porque había tenido un aborto involuntario, le dije que lo sentía y me miró con cara de extrañeza. En la misma proporción que otra que venía a por el permiso de maternidad, a la que le dije que enhorabuena.



Salió una enfermera que leyó unas frases de un poema de Ángel González y lloró. Esa era, muy probablemente, la primera vez que Ángel González entraba en un Centro de Salud. Ángel González es más bien de Metro, donde le exponen en los vagones. Era la primera vez que había visto a una enfermera (Leonor García Urosa) llorar en público y me gustó bastante. Las lágrimas de las enfermeras son bien lindas, porque tienen también algo de cura. A mí las de esta enfermera me curaron en salud. Fueron lágrimas (di)plomadas. El mundo, efectivamente, se divide entre las personas a las que le enternecen el llanto del personal de enfermería y del Ministerio de Asuntos Exteriores y a las que les parece un acto censurable que hay que aplastar sin piedad.

Habló después un director de cine (Rafael Alcázar), que contó su experiencia al frente de la escuela de la secuela de una intervención quirúrgica de un tumor cerebral. Era de las primeras veces que un paciente hablaba en un Centro de Salud de lo que había significado para él una enfermedad. Eso al médico nunca le importa, porque piensa que no es importante. Habló de que evitaba ser fotografiado por el miedo a verse la cara, de que tenía que buscar otras palabras para evitar las sílabas y las alocuciones que le eran difíciles de pronunciar. Parece que no, pero el dominar bien la sinonimia, te hace destacarte de sobremanera.

Desfilaron grandes personajes: Sara Bonet, estudiante de la ESO y actriz, una adolescente con la mirada inyectada de sueños. Miguel Soler, coordinador de Santa Hortensia, que le dio un cariz científico a algo que algunos creen que no lo es, con la belleza que eso conlleva.
Joaquín Martín, la voz de la megafonía de El Corte Inglés, que cuando te hablaba no sabías si querías comprarte la película de “El Velo Pintado” o subir a la sección de menaje del hogar. Yo voy mucho al Corte Inglés. Pero a mear. Yo a los sitios en los que se puede mear gratis les daría una subvención del Estado. Pasa igual con el McDonals. Todos los antisistema están en su contra pero luego bien que mean en él. Les reconoceréis rápido porque mean todo fuera, para joder. No hay nada más divertido y aventurero que viajar en Europa e intentar mear gratis a toda costa.
Tote Trenas, un magnífico curtido en mil batallas, nos contó mil y una historias.


He escrito esta crónica, lo reconozco, porque de vez en cuando una presencia me arrebata y me sumo en un estado de intranquilidad desasosegante, porque me vuelve a asaltar la duda de si la vida que soñé y que ya comprobé que no existe, existirá acaso de verdad.

En esta ocasión las presencias fueron varias. Aparte de la cura (María José Álvarez Pasquín), que ya me había arrebatado antes, aparecieron dos personajes venidos de la novelas de Kerouac. Quizá se refirió a ellos cuando escribió “La única gente que me interesa es la que está loca, los que están locos por vivir, locos por hablar, locos por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando como arañas entre las estrellas”.

Saltó al ruedo un señor con gafas de sol (Ricardo Cantalapiedra), recién salido del Rockola, que dijo una frase lapidaria, de la que no me acuerdo, pero que fue lapidaria. Estas cosas, ves, si no las apuntas luego no te acuerdas. Aunque digas: Bah, fijo que de esto me acuerdo. Al final nunca lo haces, pero está bien engañarse. Te hace sentirte por un momento seguro de ti mismo.

Luego, apareció un personaje que según salió a escena comenzó a subirse la camiseta. Por fin hace eso alguien en un Centro de Salud sin que necesariamente haya que auscultarle. Hablaba sin parar, se le entrecortaban las palabras. Un médico hubiera dicho que era porque le faltaba el aire. Yo sé que era porque no le entraban las palabras en la boca. Lo sé porque mientras hablaba vi como se le caía un diptongo y un hiato. Menos mal que lo tragó, porque si no le hubiera provocado una hernia de hiato. Su cerebro no dejaba de generar preposiciones, adverbios, phrasal verbs, false friends. Lo mejor de todo es que todo lo que decía era interesante. Pronunció sucesivas frases que fueron resumiendo sucesivas décadas. Cuando llegó al siglo XXI: Los 40 principales son mucho más dañinos que la cocaína.

Yo vine de provincias a Madrid para conocer a gente así. Todos los días me tiro de la cama, porque tengo la esperanza de encontrarme con alguien como el Mariskal Romero. El Joaquín Luqui del Rock and Roll. Por sus labios empezaron a desfilar todos los grupos legendarios de la época: Asfalto, Obús, Barón Rojo. Creo que le gustaba tanto Sudamérica como me gusta a mí. Le vi en You Tube con La Renga en el paraíso. El paraíso, si existe, se llama Argentina.
Mariskal ya anda maquinando la próxima sesión en el Centro de Salud de Santa Hortensia, que versará sobre Rock, Pop y Medicina.
Hablaba entre aspavientos y sobresaltos. Mariskal es de esa gente, que sabes que los minutos pasados a su lado valen oro.
Fuimos a tomar algo a la biblioteca del Centro unos cuantos y le dije: Mariskal, esto es como el backstage. Allí, Mariskal comenzó a oficiar la liturgia. Cuando el Mariskal habla no se mueve ni dios, como cuando lo hace el sacerdote, el catedrático, el cirujano, Ramonet, Rafa Bravo o Patti Smith.



Abandoné la biblioteca y otra vez me asaltó la duda de si estaba o no en casa.
Me fui hacia la nevera y sólo encontré unas empanadillas industriales (de las de la industria farmacéutica) y un colirio de lágrimas. Probé una y me di cuenta de que no eran artificiales (las lágrimas, no las empanadillas; éstas ya he dicho, eran industriales), ya que calculé que tenían unos 145 miliequivalentes de sodio, igual que la natremia, como es el caso de la lágrima humana.

Alguien, abrumado por el acontecimiento histórico, había recogido las lágrimas de la enfermera. Yo, para mi trabajo de fin de residencia, andaba diseñando un instrumento análogo al sacaleches de las puérperas, pero para las lágrimas. Había escrito unos relatos que hacían llorar y estaba intentando validarlos, como los cuestionarios para la depresión, la demencia y eso. No es bueno retener los fluidos, porque la presa un día se desborda.
Sobre las cavidades que almacenan la leche, las lágrimas, el líquido ascítico, el derrame pleural, el semen... hay que incidir periódicamente para asegurar su vaciado.

Tenía entre mis manos un tesoro, mi base de datos, mi muestra. Las lágrimas de un sanitario (el agua de la cisterna) era un documento líquido de magnitud. Me volví loco de poder. Se iban a enterar ahora los de la revista Atención Primaria que me habían rechazado ya no sé cuántos artículos. Miré hacia los lados y no había nadie. Me comí casi todas las empanadillas del tirón, ya que mi descontrol me hacía comportarme a lo bereber, comiendo y bebiendo cuando hay oportunidad, ya que nunca sabe uno cuándo va a poder volver a hacerlo. Me estoy entrenando en el ejercicio de la lipofilia por este motivo. Metí las empanadillas que restaban y el colirio en una bolsita.

Cuando salía, todas las administrativas levantaron la cabeza del 20 minutos y me miraron. En el bolsillo del pantalón, apreté fuerte el colirio y pensé: de ésta sí que me echan del trabajo. Sorprendentemente, me sonrieron y me dijeron todas adiós, a pesar de no conocerme de nada, lo que me dejó más tranquilo y seguro respecto a que aquello no era el mundo real.
En efecto, unas personas como Mariskal Romero y Ricardo Cantalapiedra no pueden habitar en un mundo tan putrefacto como éste, las enfermeras no pueden llorar, los pacientes no pueden asistir a una actividad con sus médicos, en armonía, sin ser los enemigos a los que hay que regatearles la baja, la receta, la prueba. Un médico no puede dedicar su tiempo a organizar una actividad para el beneficio de la comunidad. El Centro de Salud no puede ser una prolongación de la calle. El frío de la calle nunca entra en los Centros de Salud, aunque sea en los corazones de la gente.

Por otro lado pensé que quizá ese Centro era diferente. Tenían al menos frío artificial para mantener a una adecuada temperatura las lágrimas artificiales. En ese momento me di cuenta de que el frío del frigorífico era el frío de la calle, la cotidianeidad era lo que conservaba a proletarios y capitalistas por igual, igual que la enfermedad los igualaba ante la vida, por más que el neumococo y el virus del papiloma se empeñen a veces.

Me metí en la cama sin saber si estaba realmente en mi casa o en el Centro de Salud. Al despertar me di cuenta de que había sido todo un sueño. Fui a la nevera y saqué unas empanadillas que había guardado en una bolsita. Efectivamente había un colirio, pero estaba vacío. Me comí las empanadillas. Las encontré extremadamente saladas.



El 16 de Diciembre de 2010 se celebró en el Centro de Salud de Santa Hortensia un encuentro entre pacientes, público y sanitarios acerca de Medicina y Cine, presentado por la Doctora María José Álvarez Pasquín. Fue un éxito en todos los sentidos.

“Viva el rollo”, es al Mariskal Romero lo que “El que no se haya colocao, que se coloque” a Tierno.

Mar Sacristán es Médico de Familia. Hizo su residencia en el Centro de Salud Santa Hortensia, Madrid.

Roberto Sánchez es Médico residente de cuarto año, Medicina Familiar y Comunitaria, Centro de Salud Prosperidad, Madrid.

Correspondencia: robertojosesan@yahoo.es
http://1palabratuyabastaraparasanarme.blogspot.com/

Santa Hortensia y Prosperidad están uno detrás del otro, por eso se dan la espalda.

lunes, 20 de diciembre de 2010

“Cine con y para pacientes”

“Cine con y para pacientes” En la sala “Espera” Centro de Salud Universitario Santa Hortensia 13.30-15.30 el 16 de diciembre 2010



Ayer jueves se utilizó la sala de espera del centro de salud Santa Hortensia para disertar sobre cine y medicina en el contexto de la tradición humanista de la sanidad -desarrollada ahora en el contexto de actividades comunitarias de Humanismo y Medicina en el centro de salud universitario Santa Hortensia- y considerando que el desafío actual de la educación médica es saber atender al paciente en toda su dimensión humana y no solo en la corporal en lo que la técnica consigue medir y en conjugar un conocimiento profundo de la enfermedad y de la personalidad de quien enferma, de lo que la ciencia es capaz de evaluar y de la intimidad que la intuición profesional revela.

A raíz de las preguntas ¿por qué el cine recurre con tanta frecuencia a la enfermedad en sus guiones?; ¿por qué la medicina se interesa por el cine?; ¿se manifiestan los avances de la medicina en el cine?; ¿qué utilidad puede tener el cine para la divulgación y la formación biomédicas?; ¿tiene el cine un poder terapéutico?, los numerosos ponentes hablaron sobre su práctica profesional desde el cine o desde la medicina e hilvanaron de forma amena sus actividades con sus experiencias de la enfermedad o de la pantalla. Por primera vez se ha enseñado otro punto de vista de ver las películas, el sanitario y el terapéutico, además del docente.

Para empezar, una intervención de los que empiezan, que de ellos es el futuro –donde Woody Allen quiere estar- Sara Bonet, estudiante de 14 años con su primer corto en plena ejecución y que tiene que ver con la violencia de género. ¿Artista en ciernes? ¿Médico del futuro?

Joaquín Martín paso por las enfermedades en el cine y además de gripe- por eso de estar de moda y ser la época- tocó especialmente el cólera, de moda también y a raíz de la película el Velo pintado, enfermedad de la que todo el mundo oye hablar por el brote actual en esa isla que no sale de sus problemas: Haití.

La cercanía de enfermería, en ese cuidado a pie de cama del paciente quedó reflejada en las palabras de Leonor. En esa historia que es el cine, la vida, la muerte y la salud en medio y en esa otra historia que es la medicina, de la cuna a la cama y de la cama al cementerio, el nudo que supone la enfermedad en la vida de los pacientes se ayuda a un buen desenlace con la intervención de los sanitarios. El reflejo del cine español en la actividad fue magnífico pues muchas películas suponen un punto de inflexión en este aspecto concreto.

La investigación en el cine o el cine como medio de investigación fue tratada por el dr. Soler, aportando elementos desde el descubrimiento de los haces de Purkinje, a una noticia de dos días antes en la que el desarrollo de un primer órgano humano-un intestino- es el primer paso en un camino que parece el de Avatar, esperemos que sin llegar a un grado de destrucción humana –física, del medio ambiente y de la ética- como se muestra en la película.

Las intervenciones de Rafael Alcázar, director de cine, y Tote Trenas, director de fotografía, aportaron la proximidad de profesionales del cine, con una perspectiva del otro lado, cálida, real, mostrando ese trabajo ingente que no se ve por los espectadores, a las inmediaciones de experiencias personales vitales que les impulsaron a participar en este evento. La luz que aportó Tote en escenas concretas se reflejó en las sonrisas y bienestar de los asistentes. Alcázar relató cómo la realización de la película “Besos de gato”, esos besos que lo curan todo, como dice la protagonista, fue clave para su recuperación de una enfermedad que le había incidido de forma grave, afectándole tanto su organismo co
mo su imagen corporal, la percepción de si mismo, y su bienestar psicológico, más sensible en cuanto al espectro de imaginación, como la luz los colores, que no todos percibimos lo mismo. La audiencia quedó impactada ante la realidad del cine terapéutico, con la curación que proporciona el entusiasmo por un proyecto, como dijo Ortega.

Otros temas abordados fue la ética profesional en el cine, los modelos de médicos, las enfermedades encarnadas en pacientes y un sinfín de cosas más.

La participación espontánea de pacientes en el coloquio, hablando sobre el papel del cine como motor de vocaciones sanitarias o sobre los diferentes directores de fotografía fue para nosotros el premio a la actividad, esa sensación objetivo conseguido.

Por último, tanto las palabras de Ricardo Cantalapiedra como de Vicente Mariscal Romero, animaron a seguir en esta línea de actividades y además de proponerse la siguiente “Pop-rock, danza, poesía y salud” y la siguiente “Teatro, literatura y formas de enfermar” y la siguiente “Humor y pacientes”, rompieron moldes tanto por su presencia, como por la propuesta de ¡Consultas sin bata!, ya existente en Inglaterra.


La iniciativa quedó evaluada en un 9,6 en la encuesta de evaluación realizada, tanto por pacientes, como por profesionales, contestada por un 75% de los asistentes. El 100% repetiría estas actividades de Humanismo y Medicina con y para pacientes, como esta del cine o la anterior que se celebró de Ópera en la sala de espera.

Programa
 ¿Por qué esta sesión? Con Leonor García Urosa

 Cine y enfermedades. Con Joaquín Martín

 Cine y enseñanza a la sociedad. Con Sara Bonet

 Cine e investigación. Con Miguel Soler

 Cine y pacientes. Con Rafael Alcazar

 Cine y profesionales sanitarios. Con Mª José Álvarez-Pasquín

 Cine y docencia sanitaria. Con Tote Trenas

 Cine y poder terapéutico. Con Rafael Alcazar

 Cine, medicina y bandas sonoras. Con Vicente Mariskal Romero

 Lo próximo: Rock-pop, danza y poesía y salud

Colaboradores

Leonor García Urosa, enfermera del CSU Santa Hortensia, aficionada al cine, tanto que no se pierde ning

ún año el Festival de Cine de Valladolid, además de acudir a algún otro. Son suyas las frases “¿Qué es el cine? La vida, la muerte y la salud en medio” y “¿Qué es la Medicina? De la cuna a la cama y de la cama al cementerio”.

Joaquín Martín es la voz que todo el mundo conoce porque nos saluda desde altavoces recónditos en el Corte Inglés o nos asalta por la radio. Es periodista y trabaja de forma independiente para diversos medios, ha expuesto fotografía y poesía y tiene premios por algunos de sus escritos. Además imparte clases sobre locución para profesionales.

Sara Bonet, estudiante de la E.S.O. que quiere ser médico. Actualmente realiza un curso sobre cinematografía y ha sido seleccionada en su primer casting por representar el papel de una hija atribulada, llorosa y que sufre por el maltrato que el padre inflige a la madre de ficción.

Miguel Soler, médico y coordinador CSU Santa Hortensia, que acude a una sala de cine todas las semanas del año con su mujer; co-autor del artículo en ciernes “Cine y Medicina: mucho escrito, todo por hacer”, donde aborda especialmente la relación del cine español con las enfermedades.

Rafael Alcazar es director y productor de cine. Su trayectoria ha tenido mucho que ver con la medicina. Con la realización de la película Besos de gato conoció de forma intensa y personal el poder terapéutico del cine, que tiene mucho que ver con lo que dijo Ortega de que al hombre le hace el entusiasmo. De forma quijotesca, peleando contra molinos de viento por los aconteceres que ocurrieron en la filmación de esta película documental, logró terminarla dándonos una versión de Las locuras de Don Quijote impregnada de idealismo y cariño. El puro Don Quijote universal.

Mª José Álvarez-Pasquín, médico CSU Santa Hortensia que igual investiga sobre vacunas, que no recibe a los representantes de la industria, que participa en un encuentro digital en “El Mundo”, que sale en “El País” por montar un pifostio en el vestíbulo del Centro de Salud en el que se canta ópera y en el que se proyecta cine, o que igual se entiende con la SEMFYC que con Cáritas, que le da charlas a (ex)cocainómanos para que coman tres porciones de fruta al día y cuatro piezas de pescado a la semana. (Descripción de Rober)

Tote Trenas. Es el mago de la luz que compatibiliza labores de director y director de fotografía y mil iniciativas creativas. En TV es responsable de la imagen de numerosas producciones en los formatos más diversos, entre otros Medicina China Tradicional. Su labor en la pequeña pantalla se centra precisamente en las series. En Cuéntame cómo pasó (TVE) dota a las imágenes de un color y una textura que ayudan al espectador a captar la atmósfera de la España de los últimos años 60, con esa luz de bombilla que había. También Padre coraje (Antena 3) y autor del concepto de imagen y fotografía de la primera temporada de Hospital central (Telecinco). En cine, es responsable de la imagen de unos 50 largometrajes. Acaba de estrenar Ispansi.

Vicente Mariskal Romero. Es el pionero en España de la radio y prensa musical de ámbito rockero.

Gracias al programa “Ciudades del Mundo” para Radio Nacional colaboró en las dos grandes emisoras musicales europeas: Radio Luxemburgo y BBC, donde convivió con los mejores disc-jockeys de la época de los 80. Al grito de “Viva el Rollo” fundó el sello discográfico “Chapa” que marcó la gran eclosión del rock en español para todo el mercado cultural latinoamericano. Escribió un libro – disco, con lo que significó aquella movida: Chapa, Historia de una Etiqueta y creó la revista “Heavy Rock”, la edición española de la inglesa “Kerrang”, y el mensual “Rock & Gol”,demostrando estar en la vanguardia con la web Mariscalrock.com y estar en las redes sociales.

Ricardo Cantalapiedra. Periodista y escritor que colabora con “El País” además de redactar en el blog Mis fotos sobre Madrid. Sus artículos siempre acertados e incisivos en ocasiones ponen hechos reales en un punto especial de mira. Nos apoya incondicionalmente.












martes, 16 de noviembre de 2010

Cine con y para pacientes


Cine con y para pacientes es una nueva iniciativa del Centro de Salud Santa Hortensia en el contexto de la parte comunitaria de la atención del centro, con un aspecto lúdico, otro de formación y otro, y más importante, de desarrollo del componente humanitario de la atención sanitaria.

Esta nueva experiencia nacida de la pregunta ¿Tiene el cine un poder terapéutico? , se une a otra ya realizada en el centro con gran éxito, Ópera en la sala de Espera, con repercusión mediática como experiencia de ópera en el ambulatorio.

Aparte de comentar cómo interrelacionan el cine y la medicina, se repasará el aspecto docente del cine para la medicina, el uso del cine como instrumento de divulgación de la ciencia sanitaria y el papel curativo del cine en algunas ocasiones. Como nuestro compañero, Carlos Cristos, que nos enseña a morir en un documental tan maravilloso como Las alas de la vida, su propia enfermedad, su propia muerte.
Nos encantaría contar con la colaboración de nuestros pacientes para expresar todos estos aspectos, pues todos tenemos experiencias tanto en en el cine (simples espectadores al menos) o en el binomio salud-enfermedad. Más de uno seguro que puede presentar una opinión.
La sala "Espera" queda abierta el día 16 de diciembre a nuestros pacientes y sus familiares, compañeros y a todos aquellos que han pasado por el centro para su y nuestra formación.